Música Miley Cyrus no quiere ser otro juguete roto de la factoría Disney


La estrella adolescente, que actúa este domingo en Rock in Rio, intenta escapar de los errores que han marcado a otros fenómenos de corta edad.

Parece que la mercadotecnia patrocinada por Disney también inspira a sus estrellas, que conocen con profundidad las reglas de juego del negocio donde se mueven. Si no que se lo digan a Destiny Hope Cyrus, más conocida como Miley Cyrus o Hannah Montana. La chica, camino de los 18 años, ha aprendido la lección muy rápido y lo deja entrever en sus entrevistas.

El boom de las tween stars o estrellas preadolescentes se ha constituido como la gran oportunidad comercial para conquistar a este público menor de edad. Cadenas infantiles como Disney Channel o Nickelodeon tienen mucho filón por explotar pero la manera de obtener réditos sin provocar un desgaste prematuro y hundirlas para siempre es la principal incógnita a despejar.

Existen antecedentes que no quieren volver a repetir y Disney ya ha sufrido varios casos fallidos en este sentido. Lindsay Lohan, Hilary Duff o Britney Spears, aunque su paso por la factoría de Mickey Mouse fue breve, comenzaron como ídolos adolescentes y de la noche a la mañana pasaron a ser la diana de una crítica demoledora y olvidadas por sus propios fans.

Carissa Rosenberg, directora de la revista estadounidense para adolescentes Seventeen, señala en declaraciones para CNN.com que las cadenas de televisión infantil son muy avispadas a la hora de emprender nuevas carreras juveniles: “Están continuamente averiguando lo que las chicas desean para desarrollarlo. Saben lo que quieren”.

Pero Cyrus no quiere ser otro juguete roto de Disney. Por eso el progresivo abandono de su personaje Hannah Montana por la festiva y sugerente chica que protagoniza su último videoclip es seguido con lupa.

“Miley Cyrus quiere dar que hablar para reinventarse de pies a cabeza. Pero tiene que tener cuidado: crecer no es necesariamente sinónimo de vestidos atrevidos y un comportamiento errático”, explica la experta en cultura popular Ashley Dos Santos.

En el universo de las estrellas fugaces preadolescentes cabe de todo. El caso de Macaulay Culkin tuvo mucha repercusión. El niño prodigio de la película ‘Sólo en casa’ no supo asimilar la popularidad y su carrera quedó truncada por culpa de las drogas y el alcohol. Algo parecido ocurrió con Haley Joel Osment, el pequeño de ‘El sexto sentido’, que fue detenido por posesión de drogas; o el recientemente fallecido Gary Coleman.

Para Meghan O’Rourke, la complicada tarea que tiene ahora Cyrus es que su público la vea madurar sin que su cuidada imagen se resienta: “Es muy duro para las starlets crecer en la esfera pública (…). Más aún cuando tienes por un lado a Disney diciéndote que mantengas limpia tu imagen, y por otro la clarividencia de que para mantener el éxito tienes que ser sexy y atractiva”, escribe en el portal Slate.com.

En este peligroso juego tienen mucho que decir sus asesores. Como cuenta Dos Santos, “es tarea de los publicistas y los expertos en marketing poder realizar una buena transición a la adolescencia y mantener su personalidad. Eso no se consiguió con Macaulay Culkin, que hizo este camino de manera inapropiada y su carrera se hundió porque el público no estaba preparado”.

Noticia publicada en lainformacion.com (noticia original) por Markus Steen el 10 de Junio de 2010

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