Posts Tagged ‘conejo Oswald’

Oswald, el primer “hijo” de Walt Disney

23 octubre 2010

No he podido reprimir mis ganas  de poner en este blog el maravilloso artículo que ha publicado recientemente el diario ABC. Cuanto menos, se merece un aplauso por querer rendir un homenaje a la mascota que mereció toda la confianza del creador de Disney, antes de que el destino le obligara a poner  su suerte en manos del ratón Mickey. Si quieren ver el artículo original, pinche aquí.

Independientemente de la calidad que alcance ‘Epic Mickey’ cuando llegue a las tiendas, nadie puede discutir a priori que uno de sus mayores valores será un guión muy atractivo que indagará en la prehistoria de Disney.
‘Epic Mickey’ contará una historia llena de carisma que recuperará los personajes olvidados de Walt Disney, empezando por Oswald, el conejo afortunado. Oswald fue el primer personaje de Walt Disney que gozó de popularidad, creado en colaboración con Ub Iwerks.
Disney perdió los derechos sobre Oswald en 1928 y decidió crear su propio personaje: Mickey Mouse. Fue el popular ratón el que siguió siendo alimentado por el arte e imaginación de Disney hasta convertirse en uno de los iconos populares más conocidos del mundo.
De esta forma, Oswald quedó en el olvido mientras su hermano pequeño iba agrandando su popularidad y presencia… Hasta ahora. La compañía Disney decidió hace unos años recuperar la figura de Oswald para servir de ‘leitmotiv’ en un nuevo videojuego de Mickey Mouse.
La factoría de los sueños ha publicado un diario de desarrollo muy interesante que detalla la historia de Oswald y cómo Disney encargó a Warren Spector (Deus Ex) devolverlo a la vida en ‘Epic Mickey’. Editado por Disney, ‘Epic Mickey’ llegará de forma exclusiva a Wii el próximo 25 de noviembre.
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La evolución del icono de Disney

6 enero 2010

Desde su nacimiento, en marzo de 1928, Mickey Mouse, el ratón más famoso del mundo y el icono y símbolo de la factoría Disney, no ha permitido descuidar su imagen.

El ratoncito rebautizado con el nombre de Mickey, a sugerencia de su mujer y creado durante un viaje en tren desde Nueva York hasta Hollywood tras perder los derechos del conejo Oswald, adquirió forma y movimiento de manos del animador Ub Iweerks, quien en su día expresó su admiración por tales animales: “Tengo especial predilección por los ratones. Los ratones se reunían en mi papelera cuando me quedaba hasta tarde trabajando en el pequeño estudio de Kansas City. Yo los sacaba y los ponía en jaulitas sobre mi mesa. Uno de ellos era mi amigo particular. Lugo, antes de salir de Kansas City, lo llevé al campo y lo dejé en libertad”.

Señalado el animal que se iba a caracterizar, Iwerks lo dibujó tomando como base su anterior y perdido personaje: el conejo Oswald. Le acortó y redondeó las orejas, le cambió el rabo y le puso unos nuevos pantalones rojos. Una característica destacable de los primeros dibujos animados son las proporciones anatómicas del personaje no era la correcta, al igual que pasaba con el resto de sus amigos ya creados. Los brazos eran más largos y delgados de lo normal y sus manos, aún sin sus típicos guantes blancos, poseen cinco dedos.

En 1940, para su participación en Fantasía, se decidió transformar sus rasgos faciales, dándole una tonalidad crema y completando el dibujo de los ojos poniéndole pupilas negras y córneas blancas. Este cambio consiguió aproximar al personaje de Mickey a un humano, aunque también por ello le arrebató parte de su vitalidad, vivacidad y disponibilidad para la aventura reflejada en sus desorbitados ojos. Fred Moore presentó los primeros bocetos de la nueva imagen que Mickey iba a presentar dibujándole con el cuerpo en forma de pera con el fin de mejorar su expresividad, emocional; la cabeza llegó a ser más flexible y tuvo mejillas. Además, los ojos ayudaron a que mejoraran sus expresiones faciales. Su guardarropa ahora se componía un traje, corbata y amplio sombrero, lo que lo hizo más accesible y cercano al público, aunque menos cómico. Finalmente, el ratón  quedó completamente humanizado sin que apenas quedara algún rastro de su pasado. El único rasgo que no fue alterado fueron sus redondas y, ya por entonces, características orejas.

Pero Mickey no sólo ha evolucionado en el aspecto físico: se produce también en 1942 un aburguesamiento del personaje con unas historias que se tornan más tranquilas, cómodas y hogareñas, frente al mayor ritmo que adquirió con anterioridad, llegando en ocasiones incluso a considerarse como frenético. Mickey pasó así de ser el boy-scout ideal a un burgués estabilizado.  

El resultado salta a la vista: el Mickey Mouse de la actualidad, bien en versión tridimensional o bien en sus últimas formas durante los años 90, se alejan bastante de sus comienzos en el año 1928. Aunque, bien es cierto, que su cambio físico no ha impedido que Mickey conserve la personalidad que le otorgó Walt Disney. Y es que no se trata de un hombre ni de un ratón, sino de un símbolo de juventud, optimismo y aventura. El perfecto gentleman, pero con cuerpo de ratón y una vitalidad imperecedera, como lo ha demostrado durante sus ya 82 años de vida.

El dulce poeta de la infancia

4 enero 2010

 

Walter Elias Disney – más conocido como Walt Disney– fue, sin lugar a dudas, uno de los productores cinematográficos más importantes de Hollywood. Apodado como el dulce poeta de la infancia, el mito viviente es el responsable de que la empresa Disney -que creó e ideó desde sus cimientos- continúe moviendo miles de millones después de su muerte. De ahí que, más de cuarenta años después de su muerte, se siga hablando de Walt como si estuviera vivo.

La “cabeza pensante” del imperio Disney nació el 5 de diciembre de 1901 en la ciudad de Chicago y fue el cuarto de cinco hijos. Los orígenes del apellido Disney se cree que provienen de Isigny-sur-Mer, un pequeño pueblo de Normandía situada en la costa norte de Francia. Con el paso del tiempo, el apellido se fue abreviando y se anglicanizó. La infancia del pequeño Walter transcurrió entre grandes apuros económicos y bajo la profunda severidad de su padre que decidió mudar a toda la familia en 1906 a una pequeña granja cerca de Marceline (Missouri).

En un paraje de ensueño fue donde el pequeño Walter, quien sentía un profundo apego por su madre, descubrió los entresijos y las maravillas que esconde la naturaleza y creando un vínculo especial con los animales. Estos aspectos serían muy influyentes en la posterioridad en la creación de sus dibujos animados.

Sin embargo, el padre de Walter, Elias, contrajo en el invierno de 1909 una fuerte pulmonía que le impidió trabajar durante varios meses. En consecuencia, la familia perdió la cosecha de aquel año y decidió vender la granja y trasladarse a Kansas City, donde el pequeño Walter se dedicaba a ayudar a su padre vendiendo los periódicos de “Times” y “Star” provenientes de una pequeña agencia de distribución que adquirió Elias.

Fue en la escuela, de manos de un compañero de clase llamado Walter Pfeiffer, donde Walter se introdujo en el mundo del vaudeville y del cine. Pero, nuevamente, la familia Disney se vio obligada a cambiar de residencia –Walter vivió durante unos meses con su hermano Herbert hasta que terminó sus estudios de octavo grado en el Instituto de Arte de Kansas City-, donde Walter se inscribió en la Escuela Secundaria de McKinley y en el Instituto de Arte.

Quizás fue esa imaginación atroz que siempre le caracterizó o bien el ánimo de ayudar a los demás, lo que le animó a falsificar su fecha de nacimiento con el fin de entrar como soldado en la Cruz Roja para combatir en el frente bélico. Sin embargo, su llegada a Europa se produjo apenas una semana después de que se hubiera firmado el armisticio, por lo que fue destinado, entre otros lugares, a St. Cyr, cerca de Versalles. En suelo francés cumpliría diecisiete años, mientras conducía ambulancias para la evacuación de un Hospital en París y dibujaba chistes y carteles en sus ratos libres para entretener a sus compañeros. El 3 de septiembre de 1919 se licenció y tomó rumbo a casa.

Ya en Estados Unidos, se estableció en Kansas City y consiguió un trabajo como publicista en el Pesemen-Rubin Art Studio. Fue allí donde comenzó una relación de amistad con el dibujante Ubbe Iwerks, junto con quien fundó en 1920 Iwerks-Disney Commercial Artists, un proyecto que fracasó. Sin embargo, esto no desanimó a Walter, y en 1922 fundó la compañía Laugh-O-Gram Films. Aunque la compañía adquirió fama debido al éxito de los cortometrajes basados en cuentos infantiles, las pérdidas obligaron a la compañía a cerrar.

Esta serie de desgracias dejaron a Walter sin aliento aunque, por fortuna, la suerte le sonrió: una distribuidora se interesó por uno de los cortometrajes que realizó y le encargó nuevas películas que combinases animación e imagen real. Ese fue el inicio de Disney Brother’s Studio en el que Walter, junto a su hermano Roy, producirían las Comedias de Alicia y darían vida al conejo Oswald, creado por Ubbe Iwerls.

Pero la alegría no duró mucho tiempo: a pesar de que las series eran exitosas, un tropiezo legal hizo que la empresa perdiera los derechos sobre el personaje. La única solución que se discernía al final del túnel era la creación de un personaje que sustituyera a Oswald y salvara a la empresa de la quiebra. Ése fue el inicio del ratón Mickey Mouse, que con el tiempo adquiriría tal fama que se consideraría como el emblema de Disney. Los cortos protagonizados por el pequeño ratón adquirieron popularidad y en 1930, Mickey probó suerte en el mundo del cómic.

El negocio prosperaba y Disney se permitió emprender un proyecto tras el que Walter llevaba ya tiempo: la producción del primer largometraje del mundo de la animación. A pesar del inmenso tiempo, costes y la fatiga, Blancanieves y los siete enanitos fue todo un acierto: considerada como una obra maestra de altísimo nivel técnico, la película permitió a la factoría continuar con sus proyectos, haciéndose con un estudio en Burbank y producir así una serie de películas (Pinocho, Fantasía, Dumbo y Bambi) que no siempre reportaron beneficios a la empresa o fueron bien entendidas.

Pero, Disney se caracterizaba por su fortaleza y su  capacidad para mirara hacia adelante, por lo que decidió abrirse a otros géneros, esperando el momento propicio para volver a la carga con largometrajes de éxito como La Cenicienta y películas con actores reales como La isla del tesoro. La producción de programas para televisión y la construcción de Disneyworld fueron el pelotazo de la empresa, aunque no tan importantes como el proyecto de un nuevo parque en Orlando llamado Disneylandia que Walter no podría llegar a ver concluido ya que falleció tres meses antes de su inauguración.

Desgraciadamente, Disney dejó de trabajar en 1966 sobre el proyecto de Disney World, tras diagnosticársele un cáncer en el pulmón izquierdo, tras toda una vida de fumador empedernido. El 15 de diciembre del mismo año falleció el conocido como el mago de Burbank, dejando a Roy la dirección de la empresa y la continuación del proyecto a punto de finalizar. Disney World sería inaugurado en febrero de 1967 bajo el nombre de Walt Disney World, a petición de su hermano para mantener su memoria viva. Sus películas, su imagen y sus parques han sido, sin lugar a dudas, la mejor herencia que nos ha podido dejar a todas las generaciones que le han seguido fielmente.